Este edificio residencial de 50 viviendas de dos y tres dormitorios, situado en Canet d’en Berenguer, destaca por una arquitectura pensada para conectar de forma natural el interior con el entorno.
Mediante patios de luces estratégicamente planteados, se articulan viviendas que permiten la ventilación cruzada y dotan de luz natural a los distribuidores comunes en cada planta, haciendo que el exterior penetre en todos los rincones del proyecto.
En la fachada, las viviendas se retranquean para generar un vacío pasante de espacio exterior que enfatiza una lectura marcadamente horizontal del edificio.
En el interior, la fluidez espacial se materializa en estancias diáfanas donde el salón, el comedor y la cocina se integran con elegancia, prolongándose hacia amplias terrazas a través de grandes ventanales de suelo a techo.
La paleta de materiales neutros, buscan potenciar la sensación de luminosidad y equilibrio mediante un diseño que mantiene en todo momento una mirada continua hacia el exterior.